sábado, 10 de noviembre de 2018

Responsabilidad De Los Padres En El Bullying


El Bullying o acoso escolar, aunque ha existido desde siempre, en los últimos años hemos experimentado un incremento alarmante en nuestra sociedad, tanto en número de casos como de gravedad de los hechos violentos.  

Las estadísticas indican que, en España, la mayor incidencia de Bullying es en adolescentes entre los 12 y 16 años, donde 1 década 5 estudiantes ha sido víctima de acoso, con mayor porcentaje de niñas. 

Hay una tendencia del ser humano de rechazar a lo que se sale de lo establecido como “normal”, por defensa natural de nuestra mente primitiva. Como especie social que somos, esta defensa nos ha ayudado a reforzar nuestro sentido de pertenencia a un grupo, a la vez que nos protege delos posibles peligros, que puede representar algo o alguien desconocido.   

El problema es que nuestro cerebro primitivo no ha evolucionado con la misma rapidez que lo ha hecho nuestra sociedad. Charles Darwin aseguraba que “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. 

La especie humana ha sobrevivido, lo cual significa que se ha adaptado bastante bien a los cambios evolutivos, pero todavía le queda mucho por hacer para lograrlo sin afectar tanto a su propia vida y a su entorno. 

Estamos en un momento histórico donde los cambios van muy de prisa.  Se dice que, en los últimos 60 años, con la evolución tecnológica, hemos tenido más cambios, que en los anteriores 2000 años. Avances,que nos han traído muchas cosas positivas, pero también han incrementado algunos problemas como, por ejemplo, hoy es más fácil acosar o destruir la reputación de una persona con consecuencia psicológicas muy fuertes, con el cyberbullying o el sexting.

Por esto, todos debemos prestar mucha atención,especialmente los padres, ya que nuestros hijos buscarán la forma de sobrevivir para adaptarse de la mejor manera que encuentren, y las herramientas de las que disponen de forma más inmediata, son las actitudes más primitivas de respuesta frente al peligro: La huida o el enfrentamiento.  Es nuestro deber como padres, proporcionar herramientas asertivas, para responder de forma adecuada respetando a los demás y así mismos.

Así pues, el bullying es un problema que tiene su origen y solución en casa, no en las escuelas ni en el gobierno de turno. Es cierto, que es más fácil señalar como culpables a las escuelas, por no”vigilar” más a sus alumnos para evitar estos actos violentos, o al gobierno, por no establecer medidas legislativas que castigue con más fuerza estos hechos. 

Pero lo cierto es, que nuestra responsabilidad como padres, es educar adecuadamente a nuestros hijos, fomentando una alta autoconfianza, autoestima e inteligencia emocional para que, podamos prevenir que se conviertan en víctimas o victimarios de acoso escolar.  El trabajo más efectivo es el preventivo, no el paliativo.

Debemos asumir que la verdadera educación se imparte en casa. Las escuelas están para aportar conocimientos, pero son los padres lo que deben aportar, amor, empatía, contención, valores, normas y respeto.  En casa, es el lugar donde ellos aprenderán a gestionar sus emociones y a cultivar sus propios valores, carácter y autoestima. Herramientas de desarrollo personal claves, para relacionarse de manera sana en la escuela y en cualquier entorno social donde se involucren, con empatía, tolerancia y respeto. 

El mayor trabajo que tienes como madre o padre es, enseñar con tu propio ejemplo.  Tienes que demostrar todas estas cualidades frente a cualquier persona, comenzando con tus propios hijos.  No puedes pretender que tus hijos aprendan a ser respetuosos con los demás y consigo mismo, si tú no respetas su opinión o sus gustos.  No puedes pretender que sean tolerantes ante las diferencias con otras personas, si no paras de criticar a los demás, incluyendo a ellos mismos. 

Por favor, no etiquetes a nadie y mucho menos a tus hijos.  Ya basta de decir “Eres….” cuando se trata de reprender un comportamiento.  Por ejemplo, sería tan sencillo y sano decir: “No me gusta el comportamiento que estás teniendo, me complace más cuando de comportas de esta otra manera”, en vez de decir: “¡Eres un irresponsable! ¡Eres un torpe! ¡Nunca haces nada bien!” 

Estás frases, que en el fondo tienen la sana intención de que el niño mejore su comportamiento, realmente lo que hacen es reafirmar en él, una identidad que se grabará en su inconsciente, por lo que lejos de cambiar de actitud, cada día se comportará más acorde a esta identidad impuesta por sus propios padres.  

Tenemos que cuidar muy bien cada frase que sale de nuestra boca para nuestros hijos, porque si lo piensas bien, los primeros que iniciamos el bullying somos los padres.  La agresión psicológica comienza con lo que tú trasmites, con la forma de expresarte hacia tus hijos o hacia los demás. 

Me da muchísima pena e indignación, por ejemplo, cuando en un partido de futbol de niños, los padres comienzan a gritar cualquier clase de improperios, dando tan mal ejemplo y lastimando la autoestima de estos niños.   

Es posible que no seas agresivo(a) con tus hijos, pero es posible que acostumbres a minimizar sus problemas desde muy pequeños, minimizando así sus necesidades y valor personal, utilizando frases como: “Deja de llorar. Eso no tiene tanta importancia”.

Es momento de que comiences a ser más consciente de tus palabras y acciones frente a tus hijos, corta ya con todos esos patrones familiares que repites en automático y que alguna vez te hirieron, porque ahora están hiriendo a tus hijos.  Conviértete en un padre consciente.

También me gustaría puntualizar un hecho que se da constantemente.  Cuando nos enteramos de un caso de bullying, de inmediato señalamos y criticamos con ira al agresor y queremos que pague con mucha dureza, el maltrato que ha cometido contra sus víctimas. 

Queremos acabar la violencia con más violencia, cosa que no funciona, sino que la incrementa.  Pues permíteme decirte algo… Este agresor, es muy probable, que ha sido también una víctima de bullying y víctima de su sistema familiar.  La agresión es la forma disfuncional que encuentra el niño o adolescente, para recuperar la confianza en sí mismo. 

Queremos mucho a nuestros hijos, pero esto no nos deja exentos de hacerles heridas emocionales de forma inconsciente, sino tomamos consciencia de nuestro comportamiento.  Un niño con una herida en su percepción de valor personal puede repetirse en su cabeza, muchas veces de manera inconsciente, una de las dos siguientes frases, ambas con consecuencias muy dañinas:

“No valgonada”.  Es un niño con autoestima muy baja, que siente que no vale como persona, que teme expresar su opinión o sus necesidades, tendrá una actitud sumisa y retraída, tomará la decisión de callar y aceptar lo que otros le impongan, para intentar pasar desapercibida y evitar el dolor de la humillación.  Lo que no sabe es, que esta actitud le traerá mucho más dolor, porque será un blanco fácil para el bullying. 

“Tengo quede mostrar mi valor personal”.  También es un caso de baja autoestima, pero la decisión es convertirse en un agresor para demostrarse a sí mismo, a sus padres y al mundo, su propio valor personal.  Ya que no puede luchar contra sus padres o contra los adultos que le maltratan o desvalorizan, canaliza su ira maltratando a una persona que considera más débil.
Aquí tenemos claramente el perfil de la víctima y el acosador, ambos son víctimas de su sistema familiar.  Por esto, el mensaje que quiero que te lleves de este artículo es que el bullying comienza en casa y la única forma de detenerlo, es corrigiendo la actitud que tenemos frente a nuestros hijos. 

Por muy insignificantes que nos parezcan algunas acciones que realizamos, podríamos estar lastimando seriamente a nuestros hijos, porque recuerda que somos sus héroes, lo más importante que tienen desde que nacen.

Por esto, debemos educarnos a nosotros mismos,aprender inteligencia emocional y ocuparnos de nuestro crecimiento personal,para aprender a ser asertivos, ser capaces de respetar y exigir respeto, estableciendo límites sanos, con mucha empatía y firmeza, tanto con nuestro propio entorno social como con nuestros hijos.

Si nos convertimos en unos líderes asertivos de nuestros hijos, estaremos fortaleciendo su autoestima, a la vez que aprenderán de nuestro ejemplo, y así obtendrán las herramientas internas necesarias para no asumir ningún de los roles que entran en juego en el bullying.  De esta manera, estaremos educando verdaderos hijos sanos y felices.

El ejemplo como legado para tus hijos

Como padre o madre, normalmente,queremos lo mejor para nuestros hijos. Soñamos con un futuro lleno de éxito y felicidad para ellos. ...