domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Cómo está tu relación con el dinero?


¿Con cuántas creencias hemos crecido en relación con el dinero? Para muchos, hablar de dinero significa ser superficial o materialista. Para otros, el dinero es un demonio que corrompe.  Hay quienes creen que es un bien sumamente escaso que no "crece en los árboles" y que hay que trabajar duro para cobrar un sueldo digno a fin de mes.  También están los que creen en el golpe de la suerte y gastan todo su dinero en apuestas y lotería, soñando con hacerse ricos de la noche a la mañana, aún sabiendo que las probabilidades de que pueda suceder son extremadamente escasas.  Aún así, hay quienes han ganado la lotería pero al poco tiempo lo han perdido todo, porque sus mentes no estaban preparadas para manejar esa cantidad de dinero.   

Lo cierto es que queramos o no, todo el intercambio comercial de productos y servicios se hace con dinero. Puedes aparentar que no lo necesitas para ser feliz pero tan sólo imagínate como sería un año de tu vida, en la sociedad en la que vives, sin nada de dinero. ¿Estarías muy feliz y tranquilo, o por el contrario, estarías muy preocupado por cómo cubrir tus necesidades básicas? 

Estoy de acuerdo en que el dinero no es la felicidad, pero te aseguro que la pobreza mucho menos lo será.  A menos que seas un ermitaño que vive en una cueva alejado de la sociedad alimentándote de lo que siembras y cazas, siempre necesitarás dinero para poder cubrir tus necesidades.   Además, creo que no eres ese ermitaño, porque en ese caso no tendrías un dispositivo electrónico a tu disposición donde leer este post. 

De cualquier modo, no somos objetivos en cuanto al verdadero valor que tiene el dinero.  Solemos estar en un extremo u otro,  o le damos muy poco valor porque vivimos despreocupados del verdadero estado de nuestras finanzas personales.  O por el contrario, le otorgamos un gran poder subjetivo: Puede ser el gran demonio que corrompe a las personas que lo desean, o es la panacea que solucionará todos nuestros problemas.  

Con toda esta programación mental que vamos absorbiendo desde niños, no es de extrañar que más del 90% de la población hispana en el mundo, no disfrutemos de una buena economía.  Nos preocupamos por educarnos en muchas materias, pero nunca nos preocupamos por la educación financiera. Qué tal si empezamos a estudiar y a comprender cómo funciona realmente la economía.  El dinero no es más que una herramienta, y como tal debemos aprender a utilizarla adecuadamente.  Así como un martillo puede ser un arma letal en manos de una persona despiadada, también puede ser la herramienta que permita a un escultor crear una hermosa obra de arte.  El martillo no es mejor ni peor, no tiene ningún poder sobre la persona que lo utiliza.  No caigamos en el error de descargar sobre una herramienta, nuestras irresponsabilidades.   

El martillo es una herramienta bastante simple, que cualquier persona puede aprende a utilizar correctamente sin muchos estudios.  No sucede lo mismo con el dinero, el cual es una herramienta bastante compleja.   Por ello, lo mejor que podemos hacer, es adquirir una buena educación financiera para aprender a utilizarlo correctamente.  

No hablo de que tenemos que convertirnos en grandes economistas.  Simplemente, permítete abrir tu mente para conocer tu realidad financiera, además de las posibilidades que existen a alrededor.  Descubre los errores que has estado cometiendo en tu economía hasta ahora.  Es posible que creas que administras muy bien tu dinero y no es así,  es posible que creas que porque tienes una casa con una hipoteca tienes un activo, pero no es así.  Es posible que veas a tu trabajo actual, como la única fuente de dinero que puedes tener y no es así.  Permítete explorar nuevas maneras de obtener ingresos y que no signifiquen de ningún modo quebrantar tus valores. Preocúpate por aprender cómo funciona la economía,  cuáles son las tendencias actuales,  dónde están las oportunidades de inversión.  Quizás cuando te informes un poco más te darás cuenta de que trabajar duro por un sueldo a fin de mes, tener un plan de pensión y esperar la jubilación, no es la mejor estrategia para disfrutar de la recompensa que esperas tener cuando tus años de mayor productividad hayan pasado.

Si eres de los que esperan la jubilación para empezar a viajar, a disfrutar de la vida, sin preocupaciones, déjame decirte que las proyecciones estadísticas no son alentadoras, en cuanto a las tendencias de las jubilaciones.  Nada más mira a las personas mayores que hay a tu alrededor, que entregaron toda su vida trabajando en alguna empresa privada o en organismos públicos.  ¿Cuántos de ellos tienen libertad financiera? ¿Cuantos están realmente jubilosos con su pensión y pueden dedicarse a disfrutar de la vida sin preocupaciones?.  No esperes llegar a esa edad para darte cuenta de que entregaste los mejores años de tu vida trabajando para los sueños de otros.  ¿Cuándo vas a comenzar a trabajar por tus propios sueños?  ¿Cuándo vas a tomar las riendas de tus finanzas personales? ¿Cuantas fuentes de ingresos tienes ahora? ¿Cuantas horas a la semana tienes hipotecadas para recibir un sueldo a fin de mes que no te dará la libertad financiera?  

Si ahora mismo estás trabajando para una empresa, no te estoy diciendo que abandones tu trabajo y salgas a emprender.  Sólo te digo que no continúes año tras año trabajando por pura inercia, viendo tus deudas aumentar, sintiendo que te sobra mucho mes al final de tu sueldo, creyendo que estás asegurando tu jubilación porque guardas un poco de dinero en un fondo de pensiones, pero sin darte cuenta de que estás en la "Carrera de la Rata", que es así es como lo define Robert Kiyosaki en su libro "Padre Rico, Padre Pobre".

Estoy segura de que tú tienes más que aportar y qué recibir de la vida.  No te acomodes en tu zona de conformismo, porque tarde o temprano te arrepentirás de no haber ampliado tus horizontes.  En tu lecho de muerte, creo que no te arrepentirás de por qué no trabajaste más horas al día para la empresa donde estabas contratado.  Te aseguro, que en tu lecho de muerte, te reprocharás por otras cosas como por ejemplo: ¿por qué no pasé tiempo con mis seres queridos? ¿por qué no emprendí aquel proyecto? ¿Por qué no realicé ese sueño que siempre estuvo en mi mente?... Lo triste es que las respuesta a estas preguntas, de alguna manera estarán relacionadas con cómo llevaste tus finanzas personales.  

Por todo esto, te invito a que comiences a examinar tu relación con el dinero, te ocupes de tu educación financiera y empieces desde ya a mirar nuevas oportunidades hacia dónde puedes comenzar a apuntar en tu vida.  
¿Es fácil? Pues no lo es.  Yo misma estoy en el proceso de desarrollo de este camino.  Pero por qué no intentarlo, si tenemos toda una vida por delante.

"Aprende como si fueras a vivir toda la vida, y vive como si fueras a morir mañana" 
Charles Chaplin.



Si tienes inquietudes sobre éste u otros temas, y te gustaría tener una orientación personalizada, solicita aquí una sesión gratuita, para evaluar tu situación actual y definir tu plan de ruta a seguir.  


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