viernes, 13 de octubre de 2017

¡Supera tus límites y alcanza la maestría!


¿Sabías que la percepción que tengas de ti mismo es el factor más influyente para tener éxito en la vida? 


La percepción que tenemos de nosotros mismos va a determinar nuestra identidad.  Lo que asumimos como identidad determina nuestra forma de actuar.  Si piensas que no eres bueno para la música, nunca vas a tener la actitud ni el compromiso para aprender a tocar ningún instrumento.  Si piensas que eres tímido, no te atreverías a hacer muchas cosas, como por ejemplo, hablar en público.  

Pero... ¿realmente eres lo que piensas de ti? ¿Cuántos límites te has impuesto que solo existen en tu mente?

"Tanto si piensas que puedes como si piensas que no, tienes razón".  
Henry Ford.

Vamos a suponer que hasta ahora tú te has considerado una persona tímida.  ¿Qué pasaría si un día simplemente decides que te quieres convertir en una persona totalmente extrovertida?  ¿No crees que te atreverías a hacer cosas que antes eran impensables para ti? 

Es posible que los primeros días no sepas muy bien cómo actuar, porque en tu neurología no se encuentran registros suficientes sobre cómo ser extrovertido.  Pero te aseguro que si comienzas a estudiar a las personas extrovertidas y practicas sus patrones de comportamiento, en principio te sentirás un poco incómodo, pero con la repetición lo integrarás en tu neurología y comenzarás a actuar de forma extrovertida de manera de natural, ampliando así los límites de tu zona de confort.  

Realmente, todo proceso de aprendizaje comienza por la observación y la práctica consciente.  Hasta que un día dominas la técnica y la ejecutas de forma automática.  En este proceso de integrar una nueva habilidad en nuestra neurología, pasamos por los siguientes cuatro niveles de competencias:

Incompetente Inconsciente: Aún no has reconocido que te falta adquirir alguna habilidad. 
Incompetente Consciente:  Ya eres consciente de que tienes que trabajar sobre esa habilidad. 
Competente Consciente: Eres competente solo cuando realizas la acción enfocando en ella toda tu atención, de forma muy consciente.
Competente Inconsciente: La nueva habilidad la ejecutas de forma automática y natural, pudiendo prestar atención a otros eventos, al mismo tiempo.  

Para ejemplificar estos niveles de competencia, vamos a centrarnos en el proceso de aprender a conducir un coche:

 Cuando eres adolescente, eres incompetente inconsciente porque crees que conducir es muy fácil ya que nunca lo has intentado. Se podría decir también que eres un optimista inconsciente. Es ese momento previo al inicio de un proyecto que te sientes muy positivo y poderoso. 

Cuando conduces por primera vez y se te cala el coche al primer intento de avanzar, o no puedes aparcar, te conviertes en un incompetente consciente.  Aquí tienes que cuidar mucho tu diálogo interno porque es cuando se presentan pensamientos como: "Esto no es para mí", "No nací para esto". La mayoría pierde el optimismo inicial, transformándolo en un pesimismo consciente y abandonan sus sueños.

Sí continuas firme en tu decisión de seguir adelante, tomas unas cuantas clases de conducir, convirtiéndote en un competente consciente.  Realizas todas las acciones prestando mucha atención a cada cambio de velocidad, pisar el embrague y el freno a la vez, reconocer y reaccionar de formar adecuada a las señales de tránsito. Si te distraes un poco, puede ser que te confundas y se te cale el coche en cualquier esquina, o sobre-revoluciones el motor.  Este nivel de competencia requiere de mucha disciplina, pasión y compromiso para no cansarte pronto y abandonar, antes de poder disfrutar de verdaderos resultados de tu trabajo y esfuerzo.

 Si te mantienes enfocado trabajando en tu objetivo, es decir, ya llevas tiempo conduciendo, te conviertes en un competente inconsciente. Dejas de pensar en que tienes que frenar pisando los dos pedales, no tienes que estar concentrado de los movimientos que debes hacer con la palanca de cambios, y mucho menos, tienes que analizar cuál debe ser tu reacción cuando ves una señal de tránsito.  Puedes también conducir y aparcar mientras hablas con tu acompañante.  En este nivel, la habilidad de conducir ya está integrada en tu neurología y es el inconsciente el que se encarga de realizar ese trabajo, para que tu mente consciente pueda realizar otras tareas y aprender nuevas habilidades. 

Es en el cuarto nivel cuando has conseguido la maestría en el dominio de la habilidad por la que tanto trabajaste.   Es el momento en que un pianista demuestra su virtuosismo en un concierto y la gente que lo escucha cree que nació con un don especial.  Lo cierto es que todos nacemos con los dones para desempeñar cualquier habilidad con maestría, la diferencia es que algunos trabajan en desarrollarla y otros se imponen límites mentales.

Nuestra mente es un gran ordenador sin límite de almacenamiento y con una velocidad de procesamiento impresionante, que ninguna máquina en el mundo ha podido igualar.  ¿Sabes el poder que puedes tener si aprendes a programarla de manera adecuada y con objetivos claros y precisos?    

Estudia y practica todas las habilidades que necesites desarrollar para alcanzar el éxito en tu vida.  Cuestiona siempre las barreras mentales que has tenido hasta ahora y que han determinado tu identidad.  Tú puedes ser quien quieras ser.  No tienes por qué continuar apegado a una identidad que no te permite avanzar. En la medida en que tu auto-imagen sea de una persona capaz de adquirir cualquier habilidad y tengas el compromiso de lograrlo, el éxito estará en tus manos.

2 comentarios:

  1. Irina, como estás. Ahora me doy cuenta que soy una incompetente consciente. Hermoso trabajo. Saludos

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    Respuestas
    1. Hola Emelina. Ahora que has identificado donde estás, solo tienes que continuar con constancia hasta alcanzar los dos siguientes niveles. Cuidando mucho lo que te dices a ti misma. Gracias por comentar. Un abrazo!

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